Plataformas de streaming en eventos deportivos: ¿revolución que ha llegado o que tiene que llegar?

Algunas encuestas de hábitos de consumo de televisión parecen marcar una tendencia sobre la diferencia de uso de la televisión: convencional de pago o no para el consumo de informativos y eventos deportivos, mientras que las plataformas de streaming son más utilizadas para la ficción en forma de películas, series de televisión o documentales.

Es indudable el interés del tema del streaming aplicado a eventos deportivos tanto en la coyuntura actual como en su evolución en los próximos años. Siempre nos vamos a referir en este sentido a la situación de la oferta legal, dado que ya desde hace tiempo los principales eventos deportivos han sido de pago, la oferta ilegal en emisiones piratas por internet ha sido una realidad muy generalizada.

Centrándonos en España, podemos citar varias plataformas que queremos destacar:

Movistar + (Antiguo YOMVI): En España es la oferta bajo demanda más generalizada para el consumo de eventos deportivos, pero es esclava de la estrategia global de suscripción de contenidos de servicios de Movistar que obliga a tener que contratar todo el paquete de servicios de telecomunicaciones con la compañía. Es indudable que la herencia del monopolio como empresa pública de TELEFÓNICA le hace verse a la compañía como una heredera de privilegios frente al derecho del consumidor a elegir. De este modo en lugar de perseguir las preferencias del cliente a la hora de ofrecer sólo lo que a ese consumidor le interesa, le obliga a contratar todos los servicios de telecomunicaciones. Por eso aunque la tecnología puede ser comparable a la de una plataforma de streaming, la línea de negocio que desarrolla Movistar + nos hace verlo alejado de una plataforma de uso de streaming propiamente dicha.

NBA LEAGUE PASS Y EUROLEAGUE TV: Las ligas principales de baloncesto del mundo han apostado en los últimos años de modo compatible a los contratos de distribución que tienen con algunas televisiones de pago en cada país, a ofrecer bajo demanda y a la carta el contenido a los aficionados de este deporte directamente y sin intermediarios. Sin duda la oferta de la NBA tiene mucho más tirón y técnicamente está más lograda su plataforma ofreciendo distintas señales en inglés y conectando también los comentarios en español de Movistar y de ESPN. Se ofrecen distintos paquetes a distintos precios para adaptarlo a las diferentes tipos de perfiles de demanda (liga completa, todo los partidos de un solo equipo o bien una oferta para elegir un número limitado de partidos al mes)

DAZN: Las informaciones en estos últimos meses hablan de la llegada de la plataforma de streaming para eventos deportivos de propiedad del magnate ruso afincado en Reino Unido Len Blavatnik, que ha contratado para su lanzamiento en España a la exdirectiva de Spotify Italia Verónica DiQuatrro. La empresa pretende convertirse a nivel internacional en un Netflix de los eventos deportivos estando ya implantado en países como Alemania, Suiza, Austria, Japón, Estados Unidos, Italia y Canadá, y emitiendo una oferta personalizada en cada país a los gustos de los mercados nacionales, pero con derechos de las mayorías de las ligas más importantes de fútbol. En España que empezará a emitir en Marzo ya viene informando la compañía sobre la posibilidad de emitir los derechos de MotoGP, la Euroliga de Baloncesto, y de la liga de fútbol internacional que más interés despierta en España como es la Premier League.

Es indudable que las experiencias de Netflix o de HBO se ven como un modelo para el campo de las plataformas de streaming de eventos deportivos, pero sin embargo queremos señalar algunos puntos que consideramos de interés para entender lo que puede ocurrir en la evolución de este mercado en los próximos años:

Primero. La rentabilidad de los eventos deportivos. Como hemos visto en los últimos años de guerras de adquisición de derechos a precios desorbitados, ésta puede llevar a la quiebra de las empresas dado que luego no son capaces de rentabilizar los derechos adquiridos a un nivel adecuado, ya que no todos los eventos tienen la misma capacidad de monetarización para las empresas, y a veces incluso están supeditados a la propia evolución de los acontecimientos deportivos. Esto hace que no todos los deportes sean capaces de generar dinero para las empresas teniendo en ocasiones unos costes de producción a lo que hay que añadirles los costes por los derechos adquiridos que no hace que sean necesariamente atractivos estos productos. Incluso en la televisión en abierto y gratuito este problema ya se planteaba con los ingresos por publicidad que se lograban generar en relación a los costes tan elevados que habían tenido su adquisición.

Segundo. La alta demanda puntual de los eventos deportivos. Al contrario que en un catálogo de películas o de series en donde la permanencia en el catálogo permite seguir rentabilizando en una curva descendiente pero continuada en el tiempo la inversión realizada, los eventos deportivos son muy puntuales y decaen muy rápidamente en su interés, dado que por la propia naturaleza de las competiciones hace que se produzca una pérdida en la capacidad de atraer espectadores en el tiempo muy rápida.

Además desde el punto de vista técnico debe tenerse en cuenta el problema de la calidad de las emisiones de los eventos deportivos por la acumulación de público en unos momentos muy concretos de emisión y su disminución en otros, y los problemas de tener una logística técnica sólo pensada para dar respuesta a momentos puntuales de emisión.

Tercero. Acceso y salida del servicio. Es indudable que para el espectador uno de los factores más interesantes de las plataformas en streaming es que permiten mayores facilidades en la subscripción y en la baja del servicio, y el cliente no tiene la sensación de ser esclavo en la contratación del producto con condiciones de permanencia. La entrada y salida de los servicios audiovisuales no siempre ha sido favorecida por las empresas para evitar la alta volatilidad del cliente, pero es indudable que es connatural a los tiempos que estamos viviendo en estos momentos. Nos acercamos a la idea de sólo pagar por lo que realmente se usa.

Cuatro. Compatibilidad del streaming con los contratos de distribución. Todo el modelo de financiación de los eventos deportivos se ha sustentado en gran medida en el alto precio que ha alcanzado la adquisición de los derechos de televisión debido al uso masivo de los espectadores de ellos, y los altos ingresos derivados o bien de la publicidad en un primer momento o de las suscripciones al pago posteriormente. Esto ha generado un entramado de derechos por países que lleva a sistema complejos de bloqueos de señales que muchas veces se pueden evitar con sistemas de redes virtuales privadas. Esto plantea problemas a las plataforma que por un lado buscan tener un catálogo lo más universal posible pero que luego lo tienen que personalizar para cada país para hacerlo compatible con los derechos vendidos a otras cadenas en ese territorio. Muchas veces las empresa hacen remitirle al cliente al distribuidor local cuando el usuario pretende tener una contratación directa con el emisor de la señal.

En definitiva el streaming de eventos deportivos es un reto que se está configurando y que como en otros ámbitos del sector audiovisual parece que se basa en las ventajas de la personalización de la oferta, en el conocimiento del big data de los usuarios, del consumo por canales multiplataformas, por la eliminación de las barreras de entrada y salida al uso del servicio, pero que como siempre en toda empresa económica deberá verse la monetarización del catálogo de eventos deportivos, y si las audiencias tienen dinero y tiempo para consumir tanto contenido deportivo y tener tiempo al mismo tiempo para ir a dar un paseo por el parque.